Hace cinco años que empezamos a trabajar en Fisiocial bajo una premisa fundamental: La fisioterapia no es un lujo porque el dolor no debería ser un motivo de ganancias excesivas. Por eso nuestro fuerte es la terapia manual.
En los últimos años se ha instalado en la fisioterapia una idea muy peligrosa: si es caro, es bueno. Ante esta idea no existe ninguna evidencia que lo sostenga; repetimos tanto el mantra que nadie lo discute. Aparatos voluminosos, siglas en mayúsculas, luces y palabras que resuenan a ingeniería aeroespacial tienen como resultado unas tarifas que crecen en proporción directa al brillo de los dispositivos que se utilizan, como si el cuerpo humano necesitase más enchufes que comprensión.
Terapia manual vs. máquinas carísimas
Las máquinas de radiofrecuencia, con evolución limitada y precios de fábrica elevados no justificados, trabajan mediante el calor que inducen sus cabezales, que provocan bienestar momentáneo… Pero esas sensaciones no las hacen imprescindibles ni tampoco convierten a sus efectos en permanentes. En primer lugar, el paciente no tiene capacidad para saber si la clínica tiene las mejores máquinas ni tampoco las más actualizadas. Y en segundo lugar, basar un tratamiento en sensaciones hace volver al paciente innecesariamente cada semana. En nuestra clínica, el espacio medio entre sesión y sesión es de 24 a 36 días; un 37% de nuestros pacientes acuden a la clínica cada tres meses. Aparatos caros no se traducen en una mejor fisioterapia.
Hipócrates de Cos, padre de la medicina, señalaba que la ética debe estar por delante del negocio. Y lo hizo hace más de 2.000 años separando la práctica sanitaria de la magia y la superstición.
Cuando realmente un tratamiento se convierte en terapéutico es en el momento en el que existe criterio clínico, tiempo invertido, manos expertas, escucha al paciente y responsabilidad profesional. Es decir, la terapia te cambiará la vida cuando hay alguien que entiende qué te duele, por qué te duele y qué necesita tu cuerpo. Y en Fisiocial somos expertas en la escucha activa a nuestras y nuestros pacientes, en estudiar cuál es su patología y en trabajar para curarla, a través de la terapia manual.
Ética antes que negocio
Hipócrates de Cos, padre de la medicina, señalaba que la ética debe estar por delante del negocio. Y lo hizo hace más de 2.000 años separando la práctica sanitaria de la magia y la superstición.
Basar un tratamiento en sensaciones hace volver al paciente innecesariamente cada semana
Introdujo la observación clínica, el razonamiento y la ética. Para Hipócrates curar era comprender, no impresionar. Acompañando y no dominando al paciente. De su forma de diseñar la medicina nace el juramento Hipocratico, que aún nos compromete a los profesionales sanitarios y que señala que el profesional sanitario no debe aprovecharse del sufrimiento de quien acude a él. Es decir, no debe acudir al engaño, ni causar daño.
No al marketing sanitario
En Fisiocial evitamos el marketing sanitario porque defendemos que la salud no es un intangible premium: es un derecho reconocido en nuestra Constitución. La salud es un pilar básico porque, ¿acaso sin salud podemos disfrutar de algún otro derecho? Es también un pilar de nuestra dignidad que cualquier sociedad debe proteger, sin caer en la mercantilización.
La terapia manual es un tratamiento respaldado por la Organización Mundial de la Salud, con beneficios ampliamente demostrados, que permite un abordaje profundo de cada lesión o dolencia sin necesidad de intervenciones invasivas
Entendemos la clínica como algo más que un espacio donde se tratan los cuerpos. Es un lugar de empatía, de bien común y de progreso compartido. Un sitio en el que el bienestar de quien entra importa tanto como la honestidad con la que se le trata. Defendemos valores humanos y sanitarios como el acceso justo a la salud, unos precios honestos, el rechazo al elitismo terapéutico, que los profesionales trabajen con criterio y desde la terapia manual y que si la gente vive con menos dolor, lo hará con más libertad.
Terapia manual
Nuestra técnica es manual porque creemos en el conocimiento anatómico, la escucha y el tiempo bien empleado. No despreciamos la tecnología, sino que creemos que no debe sustituir al razonamiento clínico ni justificar los precios desorbitados que se aplican.
Defendemos que la terapia manual no es un lujo; por eso no aplicamos precios desorbitados, con sesiones que arrancan en los 35 euros si son individuales o 30 cuando son en planes de tratamientos personalizados. Para algunos estos precios serán baratos, para nosotras en cambio es una expresión de la fisioterapia como acto humano con el que alcanzar una sociedad más sana. Somos coherentes con nuestros principios.
Y, sobre todo, creemos en la salud. Para Fisiocial cuidar no es un lujo; es una responsabilidad que nos otorga el ser profesionales sanitarios. Lo nuestro es vocación por el servicio público, por la salud y por el bienestar. Todos nuestros años de trabajo, sin duda, lo ponen en valor. Y nuestros pacientes lo resaltan.
David Villar Jiménez Fisioterapeuta colegiado en el Ilustre Colegio de Fisioterapeutas de Madrid nº 9629
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